El Huerto, la Cruz y la Oración

Photo by Road Trip with Raj on Unsplash

El Huerto

El mismo Dios que en su hora más oscura dijo: ‘Mi alma siente una tristeza de muerte’ (Sal. 43) tuvo temor y angustia. Si hasta la mismísima Trinidad no quiere estar sola, sangrando gotas de sangre con el rostro sobre la tierra ¿qué queda para nosotros meros mortales?

La Cruz

Amor y dolor se encuentran en las personas como los maderos de una cruz. El madero horizontal del dolor que atraviesa el corazón, el estómago y la mente. Es la espina clavada en la carne que tiene cada persona. El madero vertical que desde los pies en la tierra elevan el alma con los ojos hacia el cielo.

¿Existe una cruz sin agonía ni luchas? No.

¿Existe alguna vida sin cruz? No.

El dolor entristece, hunde, y produce una oscuridad de muerte. Antes de la cruz desconocida hay que atravesar el huerto habitual, y nunca, pero nunca dejar de rezar.

La Oración

Sé que las oraciones son siempre respondidas. Siempre y sin dudarlo. Pero hay una tensión inherente que con sentido común cada persona tiene que descifrar. No si es escuchada o no, o si es respondida o no mi petición. Sino, ¿cómo responde Dios mis pedidos?

Hay que entregar todo lo que se tiene. Nada más. No hay que escatimar nada. Solo así se produce el milagro de la multiplicación. Si nos guardamos algo de pan para mañana significa que la confianza no es total. Y Dios quiere una confianza plena en sus designios, por más incomprensibles que parezcan.

Cuando pedí por fuerza, Dios me dio dificultades que me hicieron fuerte.

Después pedí sabiduría, Dios me dio problemas que solucionar.

Pedí prosperidad, Dios me dio dos brazos y un cerebro para trabajar.

Reclamé coraje, y Dios me dio peligros que superar.

Lloré pidiendo amor, Dios me dio personas a las que ayudar.

Pedí también por dones y talentos, Dios me dio oportunidades para encontrarlos.

No recibí nada de lo que pedí, pero recibí todo lo que necesitaba.

Así funciona el Dios misterioso al que sirvo y sigo.

Solo nos queda rezar. Llevar ante Dios con nuestra oración ‘los cansancios, el sufrimiento de ciertas situaciones, de ciertas jornadas, el compromiso cotidiano de seguirlo, de ser cristianos, así como el peso del mal que vemos en nosotros y en nuestro entorno, para que él nos dé esperanza, nos haga sentir su cercanía, nos proporcione un poco de luz en el camino de la vida’.

Orar en el tiempo de la prueba es una experiencia que conmueve el cuerpo y el alma (Hebreos 5, 7)

--

--

Writer. Pic of abuelo (c.1930)

Love podcasts or audiobooks? Learn on the go with our new app.

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store